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OBRA
Una pintura, muchas formas de mirar
La obra de María del Carmen Pérez recorre paisajes, figuras, naturaleza y composiciones más intuitivas desde una mirada profundamente personal. Técnicas y registros diferentes unidos por el color, la luz y una identidad pictórica propia y reconocible.
El paisaje, la luz y el mundo natural como territorios de emoción y memoria.




La figura humana como protagonista de escenas, historias y emociones.
Color, materia y gesto liberados de la representación para explorar formas más intuitivas de expresión.


Figuras, lugares y motivos reconocibles representados desde una mirada atenta a la realidad y al detalle.




Ideas, símbolos y emociones transformados en imágenes que invitan a mirar más allá de lo visible.
PAISAJE Y NATURALEZA
El paisaje como emoción
La naturaleza ocupa un lugar esencial en la pintura de María del Carmen Pérez. Bosques, árboles, campos, montañas y horizontes se transforman a través del color y la luz en paisajes que van más allá de la representación de un lugar concreto.
Unas veces nacen de espacios conocidos; otras, de recuerdos, sensaciones o escenarios imaginados. En todos ellos, el paisaje se convierte en una forma de expresar emociones y de construir una naturaleza propia.
















FIGURA Y EMOCIÓN
La figura como emoción
La figura humana aparece en la obra de María del Carmen Pérez no solo como protagonista, sino también como vehículo de emociones, historias y estados de ánimo. Gestos, actitudes y escenas permiten sugerir aquello que sucede más allá de lo puramente visible.
En unas obras la figura ocupa el centro de la composición; en otras forma parte del paisaje o de una escena evocadora. La luz, el color y la atmósfera que la rodean contribuyen a construir imágenes abiertas a la interpretación de quien las contempla.








ABSTRACCIÓN
El color en libertad
En su pintura abstracta, María del Carmen Pérez prescinde de la representación para explorar el color, la materia y el gesto con mayor libertad. Formas, transparencias, contrastes y texturas surgen durante el propio proceso creativo, sin necesidad de partir de una imagen reconocible.
Son obras construidas desde la intuición y la experimentación, en las que diferentes técnicas y materiales permiten descubrir resultados inesperados. El color mantiene un papel esencial y se convierte, por sí mismo, en forma de expresión.












REALISMO
La realidad llevada al lienzo
En su pintura realista, María del Carmen Pérez aborda temas muy diferentes a través de una representación reconocible y cuidada. Figuras, arquitectura, personajes históricos, paisajes y otros motivos se convierten en obras construidas desde la observación, la luz, el color y la atención al detalle.
Algunas obras parten de referentes reales y otras reconstruyen escenas imaginadas, pero todas comparten la búsqueda de verosimilitud. El tema puede cambiar por completo de un cuadro a otro; lo que las une es una pintura atenta a las formas, los volúmenes, la atmósfera y los detalles.












SIMBOLISMO
Pintar una idea
Hay obras que nacen de una imagen y otras que comienzan con una idea. En esta parte de su pintura, María del Carmen Pérez utiliza figuras, objetos, formas y colores para representar conceptos, sentimientos y reflexiones que van más allá de aquello que aparece a simple vista.
Cada elemento puede adquirir un significado dentro de la composición y contribuir a construir el mensaje de la obra. Lo figurativo y lo abstracto pueden convivir así con libertad, al servicio de aquello que la artista quiere expresar.




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